Según recoge El Mundo en su edición del 16 de junio, nuestro adorable Conseller de Educación ha dicho:
A su juicio, los resultados “ponen de manifiesto las deficiencias en el sistema en conjunto, a nivel nacional, y nosotros tenemos bien claro el diagnóstico: si los gobiernos se gastan el dinero incrementando los profesores, construyendo nuevas infraestructuras educativas y todo lo que toca, algo está fallando”.
“Hay que cambiar el modelo educativo español, la ley básica, porque ésta es una nueva prueba de que el sistema no funciona o funciona indebidamente a todos los niveles y en todas las comunidades”, dijo
Lo primero que tenemos que cuestionar es si realmente los gobiernos, sean centrales o autonómicos, están haciendo lo que realmente toca. El nuestro parece que no.
Lo segundo es que la conclusión que se deriva de lo dicho por el Conseller es que si no podemos cambiar el sistema, ya que ellos no están gobernando, lo mejor será hacer lo posible por cargárselo. Evidentemente el PP valenciano dirá que no, pero las grandes contribuciones del Conseller a la educación valenciana han sido intentar boicotear la Educación para la Ciudadanía, no sólo creando una polémica inútil, sino paralizando la normalidad del inicio de curso en secundaria por la ocurrencia (por no decir otra cosa, ya que iba con mala idea) de impartir la asignatura en inglés. Medio curso de tonterías y el curso siguiente, este que acabamos, con profesores de horario compartido sólo para esta asignatura. Después ofertar la gran optativa de futuro, el chino, de amplia demanda en todos los centros escolares. Y para el año próximo, la guinda de la sinvergonzonería: aumentar la ratio (el número de alumnos por aula), reducir los desdobles y quitar así 5 o 6 profesores por centro. La gente no se entera de todo esto, pero no se dan cuenta de que así baja la calidad de enseñanza de los alumnos. Los profesores tendrán grupos más amplios, con más problemas de convivencia (pues los alumnos que van a los institutos a liarla tendrán más compinches y más espectadores) y, por consiguiente, con más dificultades para dedicar su atención a los alumnos que realmente quieren aprender. A ver si así revienta el sistema. Algunos padres se confunden pensando que es simplemente cuestión de aumentar un poco el trabajo de los profesores, pero no tienen ni idea de lo que para algunos profesores supone intentar trabajar cuando hay alumnos empeñados en molestar. Yo creo que la mayoría de los profesores quieren hacer bien su trabajo, enseñar; pero ningún profesional aguantaría que mientras trabaja hubiera alguien interrumpiéndole continuamente. Pues si no era suficiente, ahora, más alumnos por grupo. Enhorabuena, señor Conseller. Buena contribución para confirmar que el sistema no funciona.
Ojo: yo creo que el sistema hay que cambiarlo. Pero lo que están haciendo, en lugar de ayudar a mejorarlo o evitar problemas mayores, lo único que hace es contribuir al deterioro de la convivencia y la enseñanza en los centros. Después vendrán inaugurando institutos de investigación y cosas por el estilo. La I+D+I empieza en los centros escolares; si no, en el futuro, vendrán de fuera a investigar por nosotros.