Adiós Bafana
Esta película nos sitúa en la Sudáfrica del apartheid y nos cuenta la historia del cambio desde el sargento Gregory, encargado de vigilar a Mandela en prisión. El relato es original, nos presenta los cambios que va padeciendo lentamente el carcelero, ligeramente por delante de los cambios que va sufriendo la sociedad y los políticos sudafricanos. No hay grandes momentos de tensión, como en “Grita libertad”, pero nos hace reflexionar sobre un aspecto que no está tratado, al menos desde lo que recuerdo, en esta segunda película: el uso del terrorismo por parte del Congreso Nacional Africano como lucha contra el régimen del apartheid.
Es interesante ver cómo cambia la opinión del sargento Gregory en su contacto con Mandela. Nos acercamos a las personas con ideas preconcebidas; estas ideas vienen en buena medida condicionadas por lo que nos dicen los demás (en este caso, la prensa, el gobierno o la familia). Pero el contacto directo nos permite ir conociendo mejor a las personas y, si tenemos la suficiente apertura mental, podemos cambiar nuestras concepciones. Abrir los ojos a la realidad, permite al carcelero contemplar la brutalidad que el régimen del apartheid impone a los negros; brutalidad que hasta entonces había contemplado como parte natural del mantenimiento del régimen.
