Los pequeños y el escándalo

He perdido el ritmo de las lecturas de la liturgia de cada día, pero así puedo seguir el desarrollo del evangelio de Mateo. Tal vez, en otro momento, siga otro plan de lectura. Hoy comparto con vosotros la reflexión en torno a Mt 18,6-11.

6 Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar. 7 ¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que sucedan escándalos, ¡pero ay del hombre por el que viene el escándalo! 8 Si tu mano o tu pie te induce a pecar, córtatelo y arrójalo de ti. Más te vale entrar en la vida manco o cojo que con las dos manos o los dos pies ser arrojado al fuego eterno. 9 Y si tu ojo te induce a pecar, sácalo y arrójalo de ti. Más te vale entrar en la vida con un solo ojo que con los dos ser arrojado a la gehenna del fuego.
10 Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial.

Es complicado encontrar un desarrollo coherente en todo el capítulo, aun así, lo consideramos dentro del discurso sobre la vida en comunidad. Mateo está preocupado por las relaciones entre los miembros de la comunidad cristiana; es exigente: quiere una comunidad que aspire a la perfección y refleje así la forma de vida de Jesús.

Si unimos este pasaje al anterior, parece que Jesús quiere dar apoyo a los que se han abajado, se han hecho pequeños (aquí ya no habla de los niños). Les viene a decir que ese servicio desinteresado agrada a Dios. Si esta interpretación es correcta, los que escandalizan o hacen tropezar serían los que intentan separarlos de esa actitud. En concreto, ¿a qué se refiere? No lo dice. Podrían ser personas que les incitan a abandonar la fe en Jesús (en ese caso serían personas de fuera de la comunidad), o miembros de la comunidad que menosprecian a los pequeños. En este caso, los pequeños serían personas débiles en su fe o bien que no son importantes dentro de la comunidad (según los criterios del mundo). En ese caso, el texto iría en línea con el pasaje anterior: hay que cambiar de mentalidad. Es complicado, no está claro.

Para seguir con la confusión, nos encontramos con la referencia al ojo y la mano. Estas advertencias ya habían aparecido en el capítulo 5 de este evangelio (Mt 5,29). Allí aparecen en relación con el adulterio y parece que se refieren a la tendencia a pecar. Aquí el contexto no es la ética personal, sino la vida comunitaria. En este caso arrancar es separar. Y de nuevo surgen las dudas sobre a quién o qué se refiere Jesús:

  • Si lo que debilita la fe es la oposición del mundo (vivir desde valores y criterios tan opuestos), lo que propone Mateo es que la comunidad viva sin contacto con el mundo, ajeno a él. Sería una comunidad de puros frente a lo malo del mundo. No parece ese el estilo de Jesús, que vivió metido en la vida de las personas y trató con todos, rompiendo así las barreras sociales y religiosas. No vale una comunidad de buenos, frente a los demás, que son los malos.
  • Si hablamos de relaciones dentro de la comunidad, los que hacen caer deben ser separados de la misma. Esto va bien con el final del pasaje de la corrección fraterna (18,17), pero choca con la parábola de la oveja perdida que viene a continuación (18,12-14).

Ni en el capítulo 5 ni aquí estas expresiones se han de tomar literalmente (podríamos encontrarnos con un mundo de mutilados innecesariamente). Son comparaciones que hablan de la importancia de no romper la relación con Dios (en este capítulo, por dañar a los pequeños). Queda pendiente aclararnos en otro momento con la expresión “gehenna del fuego”.

“Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños”. Como hemos dicho antes, parece que Jesús quiere alentar a los que se han hecho pequeños. Unido al pasaje anterior, nos vendría a decir que hay que mirar hacia abajo, cambiando los valores que suele mostrar este mundo, para hacerse pequeño y proteger a los pequeños. Esa es la mirada de Dios hacia los pequeños. Es una advertencia a la comunidad de que lleve cuidado en no establecer relaciones de poder, prestigio u opresión, sino que valore el servicio y tenga en cuenta a los que no son tenidos en cuenta en la sociedad.

¿Por qué Mateo insiste en estas cosas? Una razón puede ser por su perfeccionismo: quiere plantear un ideal exigente a los cristianos. Otra, porque su comunidad está lejos de ser ideal. Cuando lanza estas advertencias, probablemente es porque ya estaba pasando en su comunidad. También Pablo en la 1ª Carta a los Corintios (11,17-22) se lamenta de la forma de actuar de algunos sin tener en cuenta a los más pobres durante la celebración de la fracción del pan. Pasado el fervor primero por el anuncio de la resurrección de Jesús y viendo que su vuelta se retrasaba, era fácil volver a los criterios de antes. Mateo invita a volver a mirar a Jesús y a mirar desde los ojos de Dios.

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One comment on “Los pequeños y el escándalo

  1. Retroenllaç: La oveja perdida | Pensant i sentint

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