La oveja perdida

Sigo con el comentario a Mateo. El proceso que sigo es leer el texto, consultar algunos comentarios (especialmente el de Ulrich Luz, publicado en Sígueme), reflexionar y escribir en mi cuaderno (a mano). Después dejo que pase el tiempo hasta que lo paso al blog, adaptándolo un poco, para hacerlo más claro. De este modo, voy dándole vueltas al texto y me ayuda a centrarme en mi vida.

El texto de hoy (Mt 18,10-14) sigue a los publicados los días pasados y se encuentra en el mismo discurso sobre la vida cristiana en comunidad.

10 Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial. 12 ¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en los montes y va en busca de la perdida? 13 Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. 14 Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños.

Podríamos enmarcar la parábola entre los versículos 10 y 14, en los que se hace referencia a los pequeños. Es difícil decir quiénes son estos pequeños: personas de bajo status social, ignorantes, débiles en la fe o recién llegados a ella…, cada época y cada comunidad ha ido identificando a sus “pequeños” desde las condiciones sociales y religiosas que vivieron. En el texto anterior habíamos leído la advertencia de llevar mucho cuidado con hacerlos caer. Ahora Mt nos invita a tener una especial atención hacia ellos igual que hizo Jesús.

La parábola de la oveja perdida representa el amor de Dios por su pueblo, Israel. Dios ha ido reuniendo a las ovejas perdidas, desorientadas. En el Antiguo Testamento, este símil se convirtió también en una llamada de atención a los dirigentes de Israel, que se habían despreocupado por su pueblo (todo el capítulo 34 de Ezequiel). Ese amor de Dios por su pueblo se ha manifestado en Jesús, que ha venido a buscar a las ovejas perdidas: pecadores, enfermos, marginados…; todos los que no cuentan en la sociedad. Esta interpretación se encuentra más fácilmente en el texto paralelo de Lucas (Lc 15,1-7), que reúne las parábolas de la misericordia en una misma sección.

Mt sitúa la parábola en el discurso sobre las relaciones en la comunidad, ofreciendo así una nueva perspectiva; concretamente, la enmarca en la referencia a los pequeños. El evangelista viene a decir: “no despreciéis a los pequeños, pues son importantes para Dios; y si alguno se pierde, no lo déis por perdido, id en su búsqueda, igual que hizo Dios con cada uno de vosotros”. La acción de Dios en Jesús se convierte en modelo y motivación para la actuación de la Iglesia.

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One comment on “La oveja perdida

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