¿Por qué no interesa la ética?

A algunos parece que no les interesa la ética. O les interesa que los demás no la tengan en cuenta (que todo puede ser). Ya en otras entradas hemos hecho alusión a ese empeño por quitar la ética y la filosofía de los planes de estudio (¡Que quiten ya la filosofía! y El Estado justo). En honor a todos los empeñados en tan “honorable” tarea, ahí va otra viñeta.

cerdos y etica

Sólo es el principio

¿Pero a quién se le puede ocurrir hacer un documental sobre un grupo de niños que asisten a clase en un aula de infantil? Y encima, ¿pretenden que paguemos por ello? Pues parece que sí. Pero, la verdad, no defrauda. ¿El resultado? Una película que se presenta muy sencilla, pero elaborada con la paciencia necesaria para acompañar a una profesora y su grupo de alumnos (que empiezan con 4 años) durante dos cursos.

Sólo es el principio, pero ¿el principio de qué? De caminar juntos, de pensar, de discutir, de cuestionar nuestras ideas, de indagar en el pensamiento, de dialogar como medio para descubrir la verdad, de hacer, en una palabra, filosofía, aunque sólo tengan 4 años. Los inicios no son fáciles, pero el resultado sí es sorprendente. Quizás no nos lo acabemos de creer, pero es una realidad, y el formato documental nos ayuda a descubrirla. Los diálogos son los que se producen entre los niños, guiados por su maestra. Y con sólo 3 o 4 años, son capaces de reflexionar sobre la pobreza, la libertad, el poder, el amor o la muerte.

Resulta también muy interesante ver cómo después los niños continúan los diálogos con los padres, cuestionando las cosas con ellos y dejándose cuestionar por ellos.

Hay poca teoría; nos la presentan en pequeñas dosis a través de los diálogos de las maestras. Pero fijándonos un poco, podemos reconocer cómo los niños van aventurando definiciones de conceptos abstractos, cómo argumentan desde la experiencia, cómo presentan razones, cómo cuestionan las opiniones de los demás, cómo la maestra ayuda a afianzar los significados alcanzados o a desvelar las posibles contradicciones, cómo ayuda a centrarse en el tema escogido… Son muchas cosas que van a apareciendo, filtrándose entre los diálogos de los niños.

Los franceses han tenido el valor de hacer de ese trabajo una película, pero también es una realidad en algunos lugares de España, donde, bajo la inspiración de los trabajos de M. Lipmann y A. Sharp, se viene trabajando en Filosofía para Niños, y donde se han ido creando proyectos propios, como es el caso del Proyecto Noria. Fue un gusto ver la película, acompañado por amigas y compañeras de trabajo, por personas interesadas en seguir buscando otras formas de educar y de ayudar a los niños y jóvenes a poner en marcha sus cabezas.

Hay momentos en que la película nos ofrece imágenes del barrio, de la escuela, al amanecer o anochecer, de personas que pasan… Hacen falta para reposar el contenido de los diálogos, para tomar conciencia del ritmo que van siguiendo los niños en su acercamiento a la filosofía, en definitiva, en su acercamiento a pensar por sí mismos de manera más crítica y, a la vez, en contacto con los demás.

No es una película común, pero no por ello resulta menos interesante. En Petrer, hemos tenido la suerte de contar con la única sala en la que se ha proyectado en la provincia de Alicante (habrá que hacer algo de publicidad, la proyectan en Cinesmax, Bassa el Moro), pero no sé lo que durará en pantalla. Creo que, para quienes se mueven en el mundo de la educación, resulta más que interesante.

Y aquí el enlace de cómo la presentaron en “Días de Cine”.http://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/dias-cine-solo-principio/1522243/

No me extraña que recorten en educación…

No me extraña que recorten en educación, porque a algunos les falta bastante.

Parece que nuestros políticos ya se han aplicado los recortes en educación, sensibilidad social, preocupación por el interés público, responsabilidad, honestidad, buenas maneras, sentido de Estado…

De casta le viene al galgo: Andrea Fabra y su precoz y polémica carrera política a la sombra de su padre.

¿Derecho a qué?

A mis amigos/as y compañeros/as que cada día se toman en serio esto que llamamos EDUCACIÓN.

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

Artículo 26: 1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.

Entrevista con el Director de Centros

En la entrada “Yo también estudié en clases con 40” hago referencia a una entrevista a Jorge Cabo, Director General de Centros, que apareció en el diario Información el 15 de abril. Como puede resultar difícil encontrar esta entrevista en internet, pero creo que resulta suficientemente “rica” en matices, he decidido colgarla por mi cuenta. Aquí tenéis el enlace. Que os aproveche.

Un déu salvatge

Este és el títol de la pel·lícula que Roman Polanski va estrenar a 2011. Està protagonitzada per Kate Winslet, Christoph Waltz, Jodie Foster i John C. Reilly.  Dos xiquets es barallen. Un d’ells agredeix l’altre amb una branca, trencant-li dues dents. Els pares de l’agressor es reuneixen amb els altres pares per a solucionar les coses “civilitzadament”.

Tota la pel·lícula es desenrotlla a l’interior de la casa i només amb estos quatre actors. La força de la cinta recau sobre els diàlegs i els papers que van desenrotllant els actors. Jodie Foster és la mare de la víctima i vol una disculpa de l’altre xic. Representa la solució civilitzada; l’imperatiu moral, la contenció dels impulsos. En principi tots estan, més o menys, d’acord. Però poc a poc comencen a aparèixer les distàncies; i no soles entre una parella i l’altra, sinó entre cada una de les parelles. Entre els quatre van fent-se i desfent-se aliances; recolzant els punts de vista d’aquells que en principi eren contrincants. Després intenten reduïr la tensió amb l’alcohol i el resultat és pitjor: cadascú comença a parlar sense fre, sense miraments, i ixen coses que s’han anat callant, no només durant l’encontre, sinó cada una de les parelles al llarg de la seua vida. També es qüestiona la moral, la manera d’entendre la vida de cadascú.

No és una pel·lícula ni per a riure ni per a patir massa. No és per a grans emocions; però resulta molt interessant i entretinguda. Moltes vegades anem callant coses, ocultant els vertaders desitjos, intentant amagar el nostre autèntic jo; però un conflicte pot oblligar-nos a enfrontar els conflictes callats que tenim amb nosaltres mateixos o amb les persones del nostre entorn. M’ha agradat especialment el paper de Jodie Foster, amb un cert aire de superioritat, animat per la creença de la seua superioritat moral; però continuament qüestionada pel pare de l’agressor.

Yo también estudié en clases con 40

Como José Ignacio Wert, Ministro de Educación, y Jorge Cabo, Director General de Centros de Educación de la Comunidad Valenciana, yo también he estudiado en clases con 40 alumnos y, como a ellos, no me ha ido tan mal; lo cual no quiere decir que me haya ido igual de bien que a ellos, pero en realidad no me puedo quejar (de momento). Si estos han sido los resultados, no hay ningún problema en volver a clases con 40 alumnos, ya que, al parecer, la situación actual es muy parecida a la que teníamos cuando yo estudiaba.

Por ejemplo, nosotros, al igual que los alumnos valencianos de hoy, tampoco teníamos en clase un ordenador para cada uno. En realidad, les llamábamos computadoras y sólo las habíamos visto en las películas americanas.

Hasta mi 3º o 4º de EGB, también gobernaba en España un señor por mayoría absoluta; la diferencia es que él no había alcanzado el poder con el respaldo de las urnas, sino mediante una guerra.

Hasta aquí las coincidencias; ¿qué tal si ahora hablamos de las diferencias? Hablando de las virtudes de aquel sistema, en 5º de EGB yo escribía con mayor corrección que lo hacen ahora mis alumnos de 2º de Bachillerato. Es verdad que yo estaba especialmente motivado con la ortografía: mi maestro tenía una vara de madera; durante los dictados, se paseaba por el aula, mirando por encima del hombro de los alumnos; cuando encontraba una falta de ortografía, tocaba el hombro del alumno, éste se levantaba y el maestro le daba con la vara en el culo. ¡Claro que valoraba yo las normas de ortografía, no como los alumnos de ahora! En alguna ocasión escuché a alguna madre decirle a mi maestro que, si su hijo se portaba mal, en lugar de uno, le diera dos palos. Más o menos como ahora. Después tuve otros maestros más sensatos y con unas formas más humanas de motivar.

No teníamos móvil, ni en clase ni fuera de ella. No sabíamos que pudiera existir semejante aparato. Tampoco existían la PSP, ni la WII, ni los MP4, ni nada parecido. ¿Internet? No existía ni la palabra. En realidad, no teníamos tantas cosas con las que despistarnos. Tampoco teníamos una televisión en nuestra habitación, ni ordenador ni nada semejante.

Hasta mi 5º o 6º de EGB, en las familias, en la calle, en la escuela, en las iglesias y en la tele (sólo estaba la 1ª y la UHF) había un mismo ambiente moral, ideológico y, si me apuran, religioso. Todos tenían y mantenían un sentido semejante sobre la autoridad y el respeto.

La escolarización era obligatoria hasta los 14 años. Sólo unos cuantos pasaban al instituto y, en el momento en que repetían, sus padres se ocupaban de sacarlos del centro y ponerlos a trabajar. Nada de estar hasta los 16 años.

Teníamos la mitad de asignaturas y muchísimos menos medios de información o de dispersión. No existían planes de refuerzo ni de atención a la diversidad. Los que no valían para estudiar, iban repitiendo, quedándose atrás, y se salían del colegio en cuanto cumplían los 14 años. Pero esos no cuentan; sólo contamos aquellos a los que no nos ha ido mal.

Nuestra sociedad era mucho menos compleja, menos avanzada, con una estructura familiar más estable, aunque no necesariamente mejor; no se hablaba tanto de los derechos de la mujer ni de los niños. No formábamos parte de la Unión Europea, la mitad de los países que hoy forman parte de Europa no existían más que como partes de otros estados (Checoslovaquia, Yugoslavia o la URSS). Y en España estábamos empezando a entender qué era eso de la democracia.

Hace aproximadamente dos meses, un señor de unos 80 años me dijo que cuando él iba al colegio, eran 40 alumnos para un maestro. Lo decía como un reproche hacia los profesores de hoy. Creo que hablaba así por ignorancia. Le pregunté que si pensaba que los adolescentes y los jóvenes de ahora, o los padres, o la sociedad actual son como eran entonces. Me contestó que no. Este señor hablaba así por ignorancia, y en ese sentido y con esa edad, se le puede disculpar. Esa misma ignorancia no se le puede suponer ni a un señor Ministro de Educación ni a un Director General de Centros. Hablar como si volver a meter 40 alumnos en un aula fuera algo insignificante, que no afectará al rendimiento académico, resulta cínico. Y es cínico porque saben, pero no dicen, que a quienes va a afectar principalmente es a los alumnos que tengan más dificultades para aprender y que quienes quieran aprender van a encontrar más dificultades para conseguirlo. Pondrán 40 alumnos, o 50 si hace falta, y dentro de unos años algunos serán ingenieros, arquitectos o profesores de literatura. “No nos ha ido tan mal”, pensarán. Pero habrán olvidado a los que se hayan ido quedando por el camino.

Pensar que todos estos cambios no han afectado a la educación demuestra o muy poca finura intelectual o mucho cinismo.

No soy un defensor de la LOGSE, pero si la gran aportación del PP a la educación va a ser meter más alumnos por aula y recortar el presupuesto no hace falta ni ministro ni ministerio.

P.S. Las declaraciones del Director General de Centros están recogidas en el diario Información del 15 de abril de 2012. Las del Ministro de Educación en cualquier periódico de tirada nacional del 16 de abril de 2012.