Siempre Alice o el arte de olvidar

Siempre Alice (2014) PosterUna vez escuché a alguien que no veía cine para entretenerse. Pero ¿qué es estar 90 o 120 minutos frente a una pantalla contemplando una historia que no nos pertenece sino entretenimiento? Yo sí veo cine para entretenerme y, la verdad, que lo consigo (o mejor dicho: el cine lo logra conmigo). Pero también es verdad que, de vez en cuando, algunas películas nos ofrecen algo más que mero entretenimiento. Entonces, una vez acabada, la voy recordando, retengo escenas y frases, la comento, quiero preservar, de alguna manera, lo que he sentido mientras la contemplaba. Así, aunque hayan pasado ya algunos días desde que la vi, sigo gozando con ella.

Es lo que me ocurre con “Siempre Alice” (Still Alice). Julianne Moore interpreta, a mi parecer magistralmente, a una mujer de casi 50 años a quien detectan un extraño tipo de alzheimer; extraño, porque no es habitual que a esa edad empiece a manifestarse esta enfermedad. En la película vamos viendo el proceso de degeneración de su memoria (no adelanto nada, una vez ya sabemos que tiene alzheimer). Pero hay un momento especialmente significativo: cuando se atreve a realizar un discurso sobre cómo está viviendo su enfermedad. Ella había trabajado estudiando las palabras, recopilándolas, clasificándolas, recordándolas. Ahora estaba aprendiendo el arte de ir olvidando todo lo aprendido. La frase es más o menos así.

La película resulta muy atractiva por el modo en que nos cuenta el proceso personal de Alice intentando seguir conectada consigo misma, con quien ha sido hasta ahora, y con las personas que ha amado. Ellas son quienes ahora, con su dedicación y su amor, la ayudan a seguir sintiéndose alguien. Así que, además de impregnarnos de las emociones de Alice y su familia, sin hacerlo de una manera explícita, la película nos deja en el aire esas cuestiones sobre quiénes somos, quiénes son realmente importantes en nuestras vidas y qué es eso que llamamos vivir.

Y ahora, la reflexión personal, porque, si no, cuento toda la película. A veces nos dedicamos a acumular conocimientos, a leer cosas, a saber más. Nos creamos y creemos la ficción de que así poseemos algo. Acumulamos conocimientos y creemos que estamos haciendo algo importante. A veces escribir sólo pretende ser una forma más de sustentar nuestros recuerdos. Pero nuestra memoria es algo frágil y lo que hemos adquirido con tanto esfuerzo, podemos perderlo en cualquier momento. Al final no sé si tenemos que aprender el arte de aprender o el arte de olvidar; igual sólo tenemos que ir practicando el arte de vivir. Y así, si algún día vamos perdiendo lo aprendido, que al menos quede algo de cuanto hemos amado.

Creo que Ortega y Gasset dijo algo así como que conocer es un instrumento, un medio más para vivir (que es lo realmente importante). A mí saber más cosas, algunas al parecer muy interesantes, también me entretiene; me lo paso bien intentando conocer. Como dice el diccionario de la RAE, entrener es “hacer menos molesto y más llevadero algo”; o bien, “Divertir, recrear el ánimo de alguien”. Así que vivir, aun cuando a veces creemos estar haciendo algo importante, tiene también mucho de entretenimiento, algo de pasar entre dos tiempos, de sostenerse, haciendo más llevadero o más ameno eso que llamamos nuestra vida.

No hace falta decir, a estas alturas de la entrada, que no os la perdáis.

El desierto de los tártaros

Un joven teniente, Giovanni Drogo, se dirige hacia su primer destino, la fortaleza Bastiani, un fuerte cerca de la frontera norte y alejado de la ciudad y los cuarteles principales, donde se puede hacer fácilmente carrera. No hay ninguna ilusión en el teniente, no entiende muy bien qué va a hacer allí y, antes de llegar, ya está pensando en la posibilidad de pedir ser reemplazado.

El capitán Ortiz le convence de que espere al menos 4 meses; después podrá arreglar su salida con la excusa de una enfermedad. ¡Qué son 4 meses! Nada para alguien todavía joven como Drogo.

Poco a poco, el teniente va haciendo suya la espera que domina la vida del fuerte: ¿Y si los vecinos del norte deciden atacar? La posición de la fortaleza la convierte en el primer freno a su avance. Todos están convencidos del peligro del enemigo y de la importancia estratégica del fuerte. Poco a poco va acostumbrándose a esa espera, aun cuando no hay indicios del peligro. Los días van pasando sin que pase nada en particular. Unos se sujetan a sus rutinas diarias; otros, al reglamento; todos, a la espera de la aparición de un posible enemigo. Poco a poco, la vida en el fuerte se convierte en su vida, como si no hubiese nada más. Los días de permiso en la ciudad les hacen sentirse cono extraños en casa, como extranjeros en su propio país. Los demás, ni siquiera sus compañeros de academia, no pueden entender la importancia de la fortaleza Bastiani.

Así, esperando, Giovanni Drogo va consumiendo sus días casi sin darse cuenta, va perdiendo su juventud, prendido tan sólo de esa espera. Pero ya ni siquiera el Estado Mayor del Ejército ve peligro en la frontera y decide reducir la dotación de hombres en el fuerte. Entonces Drogo se da cuenta de que ya es demasiado mayor para cambios. Los que quedan, dejan de esperar que algo aparezca por el horizonte. Una falsa alarma hace decaer aún más los ánimos. La esperanza de un enfrentamiento glorioso que dé sentido a su vida militar se difumina en los soldados de Bastiani.

Pero las cosas no siempre ocurren como se les espera ni cuando se les espera. Entonces Giovanni Drogo descubre que el combate verdadero que tiene que afrontar no se va a dar contra un enemigo que ha demostrado no tener ninguna prisa por cumplir sus expectativas, sino ante alguien que siempre ha estado ahí y ante quien todo hombre se tiene que encontrar: su propia muerte. La talla del hombre, del soldado, de este hombre no se va a desvelar en el campo de batalla, ante la mirada cómplice de los amigos y compañeros, sino en la soledad, ante un enemigo que no va a defraudar en su aparición, antes o después.

desierto de los tartaros

Me ha gustado mucho la lectura. Por momentos me recordaba a Albert Camus. Iba a decir que contiene una “reflexión” sobre el tiempo, la espera y la manera en que damos sentido a nuestras vidas; pero la palabra “reflexión” no es la más adecuada. Es un relato, una historia en la que, a través de las expectativas de un joven soldado, podemos ir reconociendo estos temas,  podemos hacerlos nuestros. Las descripciones sobre cómo van viviendo los acontecimientos y el paso del tiempo ocupan, con las variaciones propias de cada etapa de la vida, el desarrollo de todo el libro.

El libro “El desierto de los tártaros” fue escrito por Dino Buzzati en 1940. En 1976 se realizó una película a partir de la novela. Una lectura, a mi entender, muy aconsejable.

La naturaleza de la felicidad

Un libro más sobre la felicidad, pero esta vez escrito por un zoólogo, Desmond Morris, conocido sobre todo por su libro “El mono desnudo”. El libro se aleja de cualquier recetario para vivir bien. Se mueve en el terreno de la biología e intenta describir y explicar desde la biología diferentes tipos de felicidad.

Para Morris, la felicidad consiste en momentos de placer muy intenso. No es necesario que se trate de un estado permanente o estable en las personas. Podemos experimentar pequeñas dosis de felicidad, aun cuando algunos de los tipos de felicidad que presenta, pueden acabar produciendo mayor malestar. Así, el autor nos habla de la felicidad que procede de buscar un objetivo o finalidad, de la competición, de la cooperación (todas ellas vinculadas con nuestro pasado como cazadores), de la felicidad por la prole (genética), la felicidad vinculada a los sentidos (comer, beber, sexo…), la felicidad intelectual (que se produce durante la investigación o la resolución de problemas, aun cuando sea como un juego), la felicidad del ritmo (asociada a la producción de endorfinas mientras bailamos o seguimos movimientos acompasados), la felicidad del dolor (asociada a la negación del placer y su imposición a otras personas), la felicidad del riesgo (asociada a nuestro pasado como cazadores, pues nos permite revivir la tensión que teníamos entonces), la felicidad contemplativa y la devota (relacionadas con la meditación o las experiencias religiosas, que son hacia las que Morris parece mostrarse menos comprensivo), la felicidad química (producida por el consumo de drogas), la felicidad de la ficción (en la que creamos la experiencia gratificante mediante la imaginación), la felicidad cómica (relacionada con la risa) y la felicidad casual (producida por algún acontecimiento fortuito).

Aunque advierte de los riesgos de ciertos tipos de felicidad (la producida por las drogas) o se muestra crítico con quienes disfrutan con las felicidades sádicas, contemplativa o devota, el autor viene a decir que cada uno debe encontrar su manera de sentirse feliz. No hay un modelo único de felicidad ni tampoco una felicidad con mayúsculas, como si se tratara de un estado permanente del ser humano. Sólo encontramos un placer especialmente intenso asociado a determinadas conductas o situaciones y eso es suficiente para considerarnos felices durante unos instantes.

El libro está bastante alejado de cualquier libro de autoayuda; se limita a explicarnos por qué ciertas conductas nos producen placer. Para intentar aclararnos un poco más con ese concepto de la felicidad y no quedarse en esta felicidad de bajo nivel, prefiero el libro de Eduardo Punset “El viaje a la felicidad”, que también se mueve en el terreno de la divulgación científica, aunque resulta algo más complicado de leer que las descripciones que nos ofrece Desmond Morris.

El misterio de la cripta embrujada

Acabo de leer este libro de Eduardo Mendoza. Al principio estuve a punto de dejarlo a un lado, pero continué su lectura y no me arrepiento. El autor lo presenta como un homenaje a la literatura policiaca. Nos cuenta una historia de intriga, como si de una novela policiaca se tratase, con la salvedad de que el protagonista es un interno de un manicomio que relata los acontecimientos con un lenguaje propio del siglo XIX (como mínimo). A veces ese estilo puede resultar cansino; pero otras, resulta simpático.

Poco a poco el protagonista va a ir atando cabos para desvelar el misterio de la desaparición temporal de una niña en un internado. El relato resulta curioso y entretenido. Después de tres o cuatro capítulos me ha enganchado y me ha hecho pasar un buen rato.

El libro no es demasiado largo, 189 páginas. Me ha gustado bastante.

Gordos

Una comedia atractiva, entretenida y bien hecha sobre un tema sobre el que tanto nos cargamos la cabeza. La gordura a veces sirve para ocultar conflictos que no tenemos resueltos, pero el deseo de adelgazar puede servir también para taparlos. El tema de la obesidad y el deseo de adelgazar sirve como pretexto para desgranar cinco historias personales, cada una con sus conflictos y con su manera peculiar de sobrellevarlos o de sobrevivir a ellos.

Muy bien para pasar un buen rato y, de paso pensar, aunque sólo sea un poco.

El guardián entre el centeno

Un alumno me dijo que había leído este libro de J. D. Sallinger y me animé a hacerlo yo también. ¿Qué me he encontrado? Un relato narrado de una forma muy ágil, de fácil lectura, contado desde la perspectiva de un adolescente al que ya han tirado de cinco colegios. Nos va contando sus encuentros, sus recuerdos, sus formas de ver a la gente, sus ilusiones… Las repeticiones sobre su estado de ánimo y la dificultad para ampliar el abanico de expresiones acerca de sus sentimientos: me deprime mucho, me dan mucha pena… nos mantienen cerca de la psicología del adolescente. También esa ilusión de independizarse de sus padres y marchar a otro lugar para vivir en una cabaña. Un adolescente que se deja impactar por las personas con quien se encuentra y que se emociona al contemplar los gestos infantiles de su hermana.

Al final pensaba que iba a pasar algo más, pero se queda en un relato, muy agradable, sobre las vivencias, emociones e ilusiones de un adolescente.

Ben X

ben-xEsta pel·lícula belga dirigida per Nic Balthazar en 2007 ens conta la història d’un xic amb autisme. Amb flaixos del passat podem vore el procés que patix Ben, el protagonista, fins que el diagnostiquen. Ben es aficionat, de manera obssesiva, d’un videojoc. El joc li permet relacionar-se, sense les limitacions socials que l’imposa la seua malaltia, amb una xica. D’alguna manera, en el joc, on ha arribat a ser un especialista, pot ser ell, sense por a establir una relació.
Tota la seua vida ha sigut un xic especial, que ha patit la pressió i l’assetjament dels companys d’escola. Eixe abús per part dels companys arriba fins a uns límits insuportables. Arriba un moment en què el protagonista decideix posar fi a la situació.
Trobem alguns dels símptomes propis de l’autisme: aïllament, dificultat per a relacionar-se, per a expressar els sentiments, mirada perduda, fixació de l’atenció en una activitat, al·lucinacions… No tots els autistes tenen tots els símptomes. Hi ha una frase del pare molt interessant: “Per a ell, l’autisme no era un problema; ho era per als altres. Ell vivia en el seu món”. Realment, si no es ficarent amb ell, ell podria viure amb una relativa tranquil·litat. És també molt interessant l’esforç de la mare per a dur avant el seu fill.

La ola

Com es nota que estem de vacances: augmenten les entrades al bloc. Anit vaig vore “La ola” (Die Welle) de Dennis Gansel (2008). La pel·lícula partix d’una classe d’institut on el professor i els alumnes es plantegen si el nazisme podria tornar a Alemanya. El professor inicia un experiment en el qual intenta reproduir els elements que fan possible l’aparició de grups totalitaris: disciplina, liderat, uniformitat, acció comuna, integració grupal, separació dels que pensen o actuen diferent… Poc a poc els alumnes van entrant en l’experiència.

La cinta pot servir per a reflexionar sobre diverses coses:

  • La dinàmica de grups: paper del líder i la ideologia, relacions de poder, identificació, importància del grup per a sentir-se valorat…
  • La dinàmica social: pot ajudar a comprendre com certes ideologies que ens semblen absurdes, ridícules o fanàtiques acaben enganxant en grups juvenils i intenten obrir-se camí en mig d’una societat democràtica.
  • El paper de l’educador. Fins a quin punt pot influir un mestre o un professor en la formació d’una ideologia en els seus alumnes? Jo personalment crec que poc influir molt poc, ja que els alumnes tenen interessos més forts en altres àmbits fora de l’escola, sobre tot per influença dels amics. Però és una qüestió que es pot plantejar i que podria fer-nos dubtar de la possibilitat de realització d’una situació semblant en el nostre entorn.

El curioso incidente del perro a medianoche

Este és el curiós títol d’una novel·la de Mark Haddon. L’he acabada de llegir fa unes hores. En primer lloc he de dir que m’ha enganxat prou. Conta una història des d’una perspectiva molt particular (encara que sempre la perspectiva per a contar siga particular): la d’un jove autista. Al llarg de la novel·la no s’ens diu que siga autista, ni es parla d’autisme, però els símptomes expressats ho deixen prou clar. Apareixen també les descripcions d’alguns companys d’escola amb símptomes més greus.
Tot comença quan el gos d’una veïna apareix mort i el jove autista el troba al carrer. Christopher pensa que, com en una novel·la de detectives, ha d’investigar el crim fins trobar l’assassí. Considere especialment interessants les descripcions que fa el protagonista. El seu punt de vista no és el que habitualment utilitzem la resta de persones. Llegir les seues descripcions sobre el que veu, l’interessa o el que està sentint, por resultar per a la resta molt enriquidor. Tal volta nosaltres explicaríem les coses d’altra forma, però precisament ahí es tr0ba una de les característiques que fan atractiu este relat.

Lo que Sócrates diría a Woody Allen

Altra de les lectures que he disfrutat este estiu ha sigut Lo que Sócrates diría a Woody Allen, de Juan Antonio Rivera. L’autor desenrotlla reflexions filosòfiques (en este llibre centrades en aspectes psicològics i ètics) a partir d’escenes de pel·lícules. Ofereix reflexions actuals i interessants, utilitzant adequadament les pel·lícules, contant només allò imprescindible, sense destrossar la pel·lícula i produïnt el gust per vore-la completa.
Una de les reflexions que m’ha cridat especialment l’atenció és la referència a la llegenda intel·lectualista: creure que per a decidir i orientar-se en la vida el més important és tindre els conceptes clars. Esta orientació va ser inaugurada per Sòcrates. Juan Antonio Rivera s’oposa a esta llegenda, intentant donar-li el lloc adequat i tenint en compte els aspectes emocionals i irracionals en les nostres decisions.
Tambè m’han agradat molt les reflexions sobre les decisions que prenem al llarg de la vida, com de vegades volem creure, una vegada han passat, que el nostre passat està hilvanat com si tinguera un sentit o una raó. Tambè parla de l’apetit faustic, com el desig que tenim de viure totes les vides possibles, sense renunciar a cap possibilitat.
Ara tinc ganes de de llegir el nou llibre que ha publicat, Carta abierta de Woody Allen a Platón, en el qual abordarà temes metafísics i gnoseològics.