Redención (Tirannosaur)

Nos encontramos con juguetes rotos, aunque, al principio no lo sabemos. Joseph, un hombre ya mayor, sin llegar a anciano, pero bastante mayor, solitario, que a veces saca su mal carácter y se pone violento, y borrachín. Él mismo se califica como un hombre malo, que acaba haciendo daño a las personas con quien se relaciona. Hannah, una mujer tranquila, muy religiosa, que trabaja en una tienda que parece algo así como un almacén de cosas usadas o un ropero de Cáritas (no sé si la gente paga por llevarse cosas). Las dos personas se cruzan. Joseph se relaciona con la mujer de forma burlona, fría y distante; como si estuviera por encima de todo (o quizá por debajo), porque se siente de vuelta de todo, fracasado. Sólo se relaciona abiertamente con un niño, vecino suyo, y sus compañeros de cervezas.

Joseph se burla de la fe de la mujer; pero cuando un amigo suyo está a punto de morir, le pide que le acompañe a su casa y rece por él. El hombre encuentra en la mujer alguien que le sonríe de vez en cuando. La mujer vive sujeta a sus oraciones y su fe. Pero la vida de la mujer no es tan tranquila ni serena como aparenta. También ella es un juguete roto, una mujer maltratada por su marido. Un hombre celoso, violento y desequilibrado, a quien, sin embargo, los demás consideran una persona ejemplar.

Ella reza, pero su fe no le libra del dolor; parece que tiene que aceptarlo, incluso perdonando al marido. Pero no se puede aguantar todo ni siempre.

Al final, Joseph y Hannah pueden ir cerrando heridas, redimiendo sus errores o sus pecados. Parece que pueden encontrar de nuevo su sitio en la vida. Pero nada ocurre de manera fácil, ni rápida, ni mágica. El proceso de redención, de volver a ordenar unas vidas tan tocadas (por las propias decisiones o las ajenas), no se produce sin dolor.

No es una película para pasar un buen rato. La historia está muy bien contada, pero hay muy pocas sonrisas y muchas situaciones desagradables. Son juguetes rotos, por su propio pasado o por la violencia de los demás, que tienen dificultades para amar, expresarse y relacionarse con los demás de una forma franca.

¿Aconsejable? Sí, pero sabiendo que no vas a pasarlo muy bien. Hay redención, pero llega al final. No te deja muy buen cuerpo.

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Aprender a vivir

“Aprender a vivir” es el título de un libro de Luc Ferry. En él, el autor se propone explicar lo fundamental de la filosofía de manera que resulte asequible para cualquier persona. Para ello, el autor hace un recorrido por el estoicismo, la filosofía cristiana, la Ilustración y Nietzsche, para acabar presentándonos su propia propuesta, la de un humanismo trascendente.

Cada filosofía se presenta desde tres perspectivas, vinculadas entre sí: teoría, ética y salvación o sabiduría. Luc Ferry insiste en que este último aspecto, el de la doctrina de la salvación o sabiduría estuvo presente en los primeros momentos de la filosofía, pero ha quedado apartado del interés de la filosofía moderna. Con otras denominaciones, el autor pretende mostrar que sigue siendo una de las dimensiones fundamentales del pensar filosófico.

Tras la deconstrucción operada por Nietzsche, Ferry nos presenta un humanismo abierto a la trascendencia. Según él, el materialismo tiene una contradicción muy grave: la de afirmar a la vez que sólo somos materia y el mundo carece de sentido, y seguir aceptando que en la práctica hay valores por los que puede ser necesario sacrificar la vida. Debe haber, por tanto, valores que nos trascienden, valores que son previos a que nosotros los valoremos o no, que de alguna manera nos vienen dados y no son creados por nosotros. Reconozco que en esta última parte, el autor me ha resultado menos preciso. Puede ser por falta de familiaridad con el pensamiento de E. Husserl, a quien Luc Ferry toma como punto de partida para explicar el cambio de perspectiva respecto a Nietzsche. En algunos momentos resulta algo poético, falto de claridad.

Un aspecto a resaltar es que Ferry intenta mostrar la aportación positiva que presenta cada una de las filosofías expuestas. De cada una de ellas se puede aprender algo, si bien las posteriores se plantean como superación de las anteriores.

El libro resulta interesante y, aunque sólo ofrece pinceladas sobre algunas teorías, intenta mediante ellas abarcar todos los momentos de la historia de la filosofía teniendo en cuenta todas su dimensiones.